1816 es conocido como "el año sin verano", debido a una serie de coincidencias que llevaron el clima hasta un extremo catastrófico.
Por una parte, durante esas fechas el Sol estaba inmerso en un mínimo de actividad, conocido como
Mínimo de Dalton, que se extendió desde 1790 a 1820. Para que nos entendamos, el Sol sufre ciclos de mayor o menor actividad solar, proceso que queda registrado en la presencia de ciertos isótopos en la atmósfera; a menor actividad, menor radiación nos llega y por tanto, más frío.
Pero el gran responsable fue un volcán. En lo que respecta a víctimas, la mayor erupción volcánica conocida de la historia, que se llevó la vida de 92000 personas: la erupción del
Tambora, que tuvo lugar un año antes en Indonesia.
La explosión devastó la isla de Sumbawa y sus alrededores en el Mar de Java; fue tan violenta que partió el volcán en dos, pasando de más de cuatro mil metros a los casi tres mil que tiene hoy día. Los que no murieron por la explosión sucumbirían posteriormente debido a la capa de ceniza que acabó con las cosechas, lo que produjo una gran hambruna en la zona.
Miles de toneladas de ceniza se inyectaron en las capas altas de la atmósfera, extendiéndose poco a poco y haciéndose notar en Europa o América, donde los atardeceres tenían un extraño color, o las estrellas perdían su brillo. Estas cenizas afectaron al clima reflejando más luz solar, llegó a nevar en junio, la escarcha destrozó las cosechas por diversas zonas del mundo trayendo el hambre y por tanto el pillaje, enfermedades y demás, que se sumaron en Europa al mal estado del pueblo debido a las
Guerras Napoleónicas.
Fuentes:
Wikipedia,
Tecnología Obsoleta.